Maranello, – En estos días comienza el viaje con el que se cerrará la
larga temporada de 2013 del Campeonato de Mundo de Fórmula 1. Los miembros del
equipo saldrán en autobús desde Maranello con dirección al aeropuerto, donde
tomarán un avión rumbo a Austin, sede del Gran Premio de los Estados Unidos.
Después de Texas, viajarán hasta Brasil, donde finalizará el año de carreras y
dará paso a la pausa invernal, volviendo a casa igual que las aves migratorias.
En las últimas semanas se ha hablado mucho del sprint final por la segunda
posición en la clasificación de Constructores y de los esfuerzos por parte del
equipo dirigidos a preparar un monoplaza competitivo para sus pilotos. Es un
camino cuesta arriba, pero que sin embargo no ha generado ningún tipo de efecto
negativo sobre la moral del equipo, ni mucho menos sobre la motivación de
cualquiera de los componentes de la Scuderia. Nada más lejos de la realidad,
dado que competir forma parte de la razón de ser de la Scuderia. Como dice su
Director Deportivo, Massimo Rivola, “creo que cuando trabajas en Ferrari,
llevas la motivación en la sangre”.
La
motivación es un factor importante, pero no es suficiente para asegurar la
máxima eficiencia en periodos difíciles como el actual, en el que se disputan
cinco Grandes Premios en siete semanas, con el añadido de cruzar el océano… Un
calendario frenético. Asegurarse de que todos los hombres y mujeres de Rojo
estén siempre en plena forma, está entre las responsabilidades de Rivola.
“Nunca resulta fácil gestionar las etapas finales de una temporada así de
larga, pero también es verdad que sabemos cómo es el calendario desde el
principio de la misma, así que intentamos planificar el tiempo, como en un
equipo de fútbol. Se requiere valorar varios factores, que comprenden aspectos
mentales y físicos”, explica Rivola. “Es una cuestión de educación, con un
programa apropiado en el que se asegura que cada uno come lo correcto, que
duerme también la cantidad de horas adecuadas y que desarrolla su trabajo en el
mejor ambiente posible durante el día, todo destinado a que todos estén en la
mejor forma posible”.
Además de
estar en un estado de muy buena forma física, los miembros del equipo tienen
que estar en el sitio correcto en el momento adecuado, con todo el equipamiento
listo para ser utilizado. Esa también es una de las responsabilidades de
Rivola. “Las cifras son bastante impresionantes, tanto en términos de recursos
humanos como en volumen general de material transportado”, comenta. “Incluyendo
al personal de Ferrari que trabaja con nuestros equipos cliente, somos cerca de
cien personas”. La gestión de las carreras que se disputan fuera de Europa, son
algo más complejas, dado que los coches y todo el equipamiento necesario para
operar en el garaje y en el paddock deben prepararse de manera idónea para ser
transportados en avión. “Es una operación compleja, pero nuestro personal tiene
mucha experiencia. Cuando llega gente nueva al equipo, es bueno que cuenten con
profesores muy experimentados para ayudarles a comprender rápidamente el
trabajo”, explica Rivola.
La mayoría de
los miembros del equipo que toman parte al principio de la semana de carreras
en la preparación de los viajes, trabajan luego también en el garaje, ya sea de
mecánicos, de especialistas en IT, responsables de neumáticos, etc. Cuando se
acaba la carrera, un domingo por la noche, algunos de ellos llevarán trabajando
duro desde el lunes anterior. “Entre ellos también los hay que forman parte del
equipo de paradas en boxes, pero una vez terminada la carrera, se ponen manos a
la obra para preparar todo el material que tiene que ser mandado de vuelta a
casa o a otra carrera”, prosigue Rivola. “Nuestro deber es vigilar, sobre todo
cuando pesa ya el cansancio, dado que en esos momentos es más fácil hacerse
daño”.
Actualmente,
la Scuderia ocupa la tercera posición en la clasificación de Constructores, con
Alonso segundo en la de Pilotos. El objetivo del personal de Rojo no es otro
que acabar el campeonato 2013 con la segunda posición en ambas tablas. “Es una
gran fuente de motivación, pese a que al principio del año esperásemos un
resultado distinto”, admite Rivola. “Como he dicho antes, en el ADN de Ferrari
están las carreras, con lo que el deseo de hacer siempre todo lo que podamos es
un instinto natural. Cuando se llega al final de una temporada larga de carreras,
queremos demostrar a nuestros aficionados que nosotros nunca nos rendimos”. Con
respecto a los aficionados, la Scuderia contará el próximo fin de semana con el
gran apoyo que históricamente han prestado los seguidores estadounidenses.
“Recuerdo perfectamente la primera vez que fuimos a Indianápolis, en el año
2000”, rememora Rivola. “La forma en que el público norteamericano vive la cita
y el entusiasmo que muestran es tal, que recuerdo que era prácticamente
imposible poder escuchar el sonido de los motores de los monoplazas de Fórmula
1”. De hecho, Rivola cree que la Fórmula 1 podría aprender del modo en que los
americanos gestionan sus series nacionales, como la Nascar. “La Fórmula 1 es un
campeonato orientado a la audiencia televisiva, mientras que en América se da
prioridad al contacto directo con los apasionados que acuden al circuito. El
paddock es una zona abierta para todos y los coches y los pilotos son más
accesibles para los aficionados. Sinceramente, me gusta esa cultura de acercar
la Fórmula 1 a los aficionados y espero también por ello que esta carrera en
América continúe siendo un éxito, y llegar incluso a poder contar con dos
Grandes Premios en los Estados Unidos”.

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