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| Alonso en GP Brasil 2013 |
Así que no hay tiempo que perder en Ferrari, porque sabemos que todos nuestros esfuerzos se tienen que centrar en el auto nuevo y en la preparación del siguiente campeonato. Es cierto que las decisiones básicas ya se han tomado; y es igual de cierto que queda un montón de trabajo para estar preparados al inicio. Nunca antes tantos cambios de reglamento han dado lugar a un reajuste técnico tan grande y, como consecuencia, a una oportunidad de empezar de nuevo más o menos desde el mismo nivel. Ahora que se ha completado el programa de evoluciones del túnel de viento, ha vuelto a funcionar a tiempo completo y el departamento técnico ha recibido un empujón con la incorporación de James Allison y otros ingenieros. Todos los elementos están en su sitio para competir al más alto nivel, con la idea clara de que solo un resultado es suficiente: la victoria. El equipo se lo debe a sí mismo, a sus pilotos y a los increíbles tifosi que, incluso en una temporada complicada, siempre han estado muy cerca, demostrando una vez más que son la mejor afición del mundo.
El momento de evaluar el campeonato también ha llegado, el que terminó ayer, que ha deparado más decepciones que alegrías. La mayor decepción fue no poder adaptar el F138 a los cambios que han ido introduciendo en los neumáticos durante el año. Hay que dejar claro que el primer objetivo que marcó Domenicali a su equipo hace un año (comenzar inmediatamente con un auto capaz de ganar) se alcanzó: dos victorias y un podio en las primeras cinco carreras y dos podios más que se nos escaparon por incidentes particulares. El verano no llevó al cambio de marcha en el desarrollo que hubiera sido necesario para luchar con el poderío de la relación Vettel-Red Bull, que dominó absolutamente la segunda parte de la temporada: con los motivos por los cuales no se dio este salto de calidad señalados, los ingenieros tendrán que trabajar duro para evitar la repetición de ciertos errores que han costado mucho este año.
Echando un vistazo al balance general siguen habiendo dos victorias (China y España) y dos puestos de Liga de Campeones, utilizando un término futbolístico: el segundo puesto de Fernando Alonso en el campeonato de pilotos y el tercer puesto del equipo en el campeonato de constructores. Fernando ha estado excepcional de nuevo: el hecho de que haya terminado en esta posición tres veces en las últimas cuatro temporadas con la Scuderia, se debe sobre todo a su talento, unido a la habilidad de un equipo que ha trabajado duro y eficazmente en el circuito. No creemos que seamos pretenciosos al asegurar que nuestra fiabilidad general, estrategia de carrera y trabajo en paradas de boxes, ha sido mejor que la de cualquiera durante 2013. Aun cuando las cosas no van bien, lo mejor siempre es asegurarte de no tirar la fruta fresca cuando te quieras desprender de la pocha.
El tercer puesto del equipo representa aun así un signo de continuidad en la parte de arriba que no tiene igual. Nadie, no solo en la Fórmula 1, sino en las demás disciplinas deportivas más importantes, puede decir que se ha mantenido entre los tres primeros del campeonato del mundo desde 1994 hasta hoy (con la única excepción de 2009, cuando la Scuderia quedó cuarta por un punto). Sigue habiendo un poco de amargura por la sanción, que fue cuando menos excesiva, impuesta a Felipe Massa ayer, privándole de un puesto entre los cuatro primeros. Sin el drive-through, el brasileño habría terminado cuarto y el equipo habría sumado 27 puntos, 17 más que Mercedes (quienes habrían terminado con diez puntos: ocho del sexto puesto de Rosberg y dos el noveno puesto de Hamilton) y por lo tanto habría terminado dos puntos por delante del equipo anglo-alemán en la clasificación final: una bofetada en la cara, esta sanción, que nos hubiera gustado evitar, sin lugar a dudas.
Interlagos señaló no solo el final de la temporada 2013, sino también el final de la relación entre la Scuderia y Felipe, que comenzó hace 12 años. Ha sido un fin de semana muy emotivo para todos en el circuito, pero también para los que estaban en Maranello, que han trabajado junto al piloto brasileño durante muchos años. “Se despidió con una gran carrera y es una verdadera lástima que no pudiera hacerlo desde el mismo podio donde, hace cinco años, dio una lección de dignidad y deportividad al mundo entero”, dijo Stefano Domenicali, uno de los que siempre ha apoyado a Felipe en las buenas y las malas. “Han aflorado muchas emociones en secuencia en los últimos días, una tras la otra. En la vuelta de ralentización le dije a Felipe por la radio que siempre tendrá un lugar en nuestros corazones y que, sobre todo, es un campeón del mundo para nosotros”.
Ahora Felipe está preparado para una nueva aventura, pero habrá un momento y una oportunidad para decirle adiós aquí en Maranello en los eventos pre-Navidad de la empresa. Desde el 1 de enero llevará los colores de otro equipo, pero siempre será un buen amigo de Ferrari: ¡obrigado Felipe

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