jueves, 19 de septiembre de 2013

Ampelmännchen, el hombrecillo de los semaforos en Alemania


Semaforo peatonal en Leipzig, Alemania
En el año 2010 recorriendo la ciudad de Leipzig en Alemania  durante la  presentación de la nueva generación del exitoso  todo terreno, Porsche Cayenne, pusimos especial atención  en una figurita muy peculiar usada en los semáforos peatonales y que capturó nuestra atención inmediatamente.

Mi compañero de travesía el periodista,  Andres O’neill, editor automotriz de Primera Hora en Puerto Rico, me comentó  que ese figurín es todo un icono en Alemania,  que constituía parte importante en la cultura de tráfico y que se mercadeaban souvenirs con este simpático hombrecillo.

Desde entonces el Ampelmannchend (así se llama esa figurita) se ha convertido en una de mis figuras favoritas hasta el punto de tomarlo como modelo para la implementación de un tipo de campaña de educación sobre seguridad vial en República Dominicana.

En Berlín existen tiendas dedicadas a la venta de artículos de todo tipo, que van desde tshirts, gorras, tazas, peluches, objetos para el hogar, y también se puede encontrar un Restaurant temático en honor a este hombrecillo de sombrero que vela por la seguridad del peatón.

Su Historia

Creado en 1961 en el Berlín Oriental por el psicólogo Karl Peglau, El
Ampelmännchen fue parte de una propuesta para modificar los diseños de todos los semáforos. Peglau era crítico con el hecho de que los colores habituales de los semáforos (rojo, ámbar y verde) no eran de utilidad para aquellos ciudadanos incapaces de diferenciar los colores (alrededor de un 10 por ciento de la población total) y que las luces en sí mismas eran demasiado pequeñas y débiles para competir con los anuncios luminosos y la propia luz del sol.

Peglau pensó en usar la silueta de un hombrecito cuyo lenguaje gestual fuera comprensible por todo el mundo. Decidió también eliminar la luz ámbar, debido a que el tráfico de peatones no discurre generalmente de forma tan apresurada como el de vehículos. La secretaria de Peglau, Anneliese Wegner, fue la responsable de dibujar el Ampelmännchen siguiendo las indicaciones de su jefe. En el primer boceto el Ampelmännchen tenía dedos, pero esta característica se desechó por motivos técnicos relacionados con la iluminación. Para sorpresa de Peglau, el sombrero del hombrecillo, "jovial y alegre" pero susceptible de ser considerado un símbolo de la pequeña burguesía, contó con el beneplácito final de las autoridades.

Es así como nace este icono, que permanece aun muy vigente en la cultura de los Alemanes.

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